Adiós Smemoranda del 2006, right to the reciclaje!

El viaje ha comenzado y hoy puedo estar orgullosa de haber tirado (en la bolsa del reciclaje) esa agenda del 2006 comprada en el 2005 que ha estado acompañándome desde la época de la universidad. Es una agenda escolástica de 16 meses, bien tocha, verde, con un diseño llamativo y rica de historias contadas por personajes notos en el escenario italiano, la Smemo, amiga de viajes, examenes, apuntes, y solida espalda donde volcar estados de ánimo.

En aquel entonces mi ánimo estaba abajo, muuuuy abajo y la Smemo era mi fiel trozo de papel que impregnaba de tinte surcando con fuerza mis palabras llenas de pena, frustración, rabia, dolor. Escribí 3 meses seguidos y luego cada 3 o 4 meses hasta que la dejé. Volvía a leer lo que había escrito y no me daba alivio así que dejé de usarla. Pero la puse allí, en cada estantería de cada casa que he cambiado en los últimos 8 años, desde Perugia a mi pueblo, a Madrid (solo en la capital 7 pisos he cambiado). Me daba pena tirarla, estaba casi vacía, habían un montón de paginas vírgenes sin usar, papel, troncos, plantas. No podía.

Cada mudanza la cogía, la abría, miraba los tickets del cine del 2005 – “21 gramos” entre ellos, el papelito del Caffé Morlacchi para apoyar los vasos con la figura de un saxofonista de perfil, y lo que escribía, volvía al pasado, me revolcaba en la tristeza y melancolía, cerraba y hala, a recoger polvo de nuevo.

El año pasado al acercarme al concepto de reutilización de los objetos, de darle una segunda vida, me dije que aunque fuera del 2006 los días de cada mes seguían siendo los mismos. Cogí la agenda, borré los días de la semana y escribí los del 2013. Et voilá! Agenda – casi – nueva!

Por fin le dí el uso para el que había sido pensada, ya lo que estaba escrito no me molestaba mas despues de tanto tiempo y no me sentía tan culpable de haber cargado con este peso – físico y mental – durante todo este tiempo.

Hoy tengo una nueva agenda y por fin me he librado de la Smemo: verla en el cubo del papel ha sido como quitarme 100 kilos de encima, parecerá bizarro pero me siento más ligera.

Aconsejo a todos de regalar, poner en venta o deshacerse de cualquier forma de un objeto que te posee, que decide por tí, que te frena. Es liberatorio y curativo.

You can’t reach for anything new, if you hands are still full of yesterdays junk” Louise Smith

Gracias por leerme.

Somos lo que comemos.

Mi primera decisión para mi experimento minimalista está relacionada con la comida.

Quiero convertirme en vegetariana. Ovolactovegetariana por la precisión.

Muchos diréis: ¿y eso que tiene a que ver con el minimalismo?

Aunque no sea tan fácil de ver, la comida siendo parte integrante de nuestra existencia – no como = muero – tiene un rol fundamental en la vida cotidiana de cada uno y en el momento en el que se empieza un recorrido de reducción, esa misma también puede aplicarse en la cocina.

Hoy en día comemos demasiado y mal, consumimos productos envasados en demasiado carton y plasticos, importados desde otro continente y tratados con agentes químicos para que duren mas y tengan el sabor X elaborado en laboratorios para que todo tenga el mismo gusto en cualquier parte del mundo.

Con el paso de los años hemos destruido nuestra tan querida dieta mediterránea inyectandole el consumo de carne casi diario y haciendo desaparecer cereales y legumbres de nuestras dietas subsituiendolos con productos más refinados ie bonitos a la vista (he escuchado decir que un bizcocho hecho con harina integral es menos apetecible a la vista por su color “marrón” comparado al bizcocho hecho con harina normal refinada).

He leído bastante sobre el argumento y hay muchisima informacion fuera y dentro de la red y otras tantas razones distintas por las que la gente deja de comer carne y pescado.

¿Las mías?

a. La primera es la salud: comer demasiada carne es DAÑINO. Está científicamente probado que la grasa de origen animal puede provocar muchas enfermedades entre ellas las cardiovasculares, tumores, obesidad, etc.

b. la segunda pero no menos importante: el negocio de la carne CONTAMINA, causa deforestación, afecta al ciclo del agua y genera más gases de efecto invernadero que el sector de transportes.

c. La produccion intensiva de carne ALIMENTA EL HAMBRE en el mundo. Todos los terrenos que usan para el cultivo de forraje para dar de comer a los animales que, por cierto, nacen, comen (a veces restos de cadáveres de su propia especie siendo vegetarianos – véase el síndrome de la Vaca Loca), engordan, al poco tiempo ya estàn en el matadero, listos para convertirse en lujuria para nuestros paladares, podrías ser usados para sembrar cereales y verduras para la población. Solo con esta medida se acabaría el hambre en el mundo.

d. hay una razón más que pero me tiene dudosa y es la de los derechos de los animales: que derechos tenemos en sacrificar vidas de animales para llenar nuestras barrigas? Ya, pero el hombre es un animal también y como hay animales vegetarianos también los hay carnívoros entonces aquí me pregunto: comiendo carne vamos realmente contra la ética de la Naturaleza o somos un anillo más de la cadena alimenticia?

No creo que comer carne sea inmoral, pero si estoy convencidisima que con los conocimientos que tenemos hoy en día y la variedad de comida que nos da Madre Tierra podríamos perfectamente prescindir del consumo de carne introduciendo nutrientes propios de la carne desde el mundo vegetal, reduciendo los factores de los que os hablaba antes (de lo cuales volveré a hablar más adelante con más tiempo).

Después de una atenta analysis y un intento fracasado – tampoco mucho – de hace unos cuantos meses, sigo convencida de que comer carne animal no es adecuado para mi cuerpo y para el estilo de vida que quiero llevar. Así que vuelvo a mis pasos y desde hace 2 días sólo como:verduras

  • fruta
  • cereales
  • legumbres
  • fruta seca
  • queso
  • huevos

Dejo fuera las carnes, el pescado, los hidratos de carbono tipo pan, pasta, pizza por ser sobrepeso (mecachis!) y me adentro al Ovolactovegetarianismo, que emoción!

No veo la hora de ver los primeros resultados en mi cuerpo, en mi productividad y en la energía que gano. Me acuerdo de cuando hace tiempo seguía estrictamente una dieta sin carne y me levantaba por la mañana sin necesidad de tomar café, por la noche no me costaba dormir y la digestión no era tan lenta y pesada. Desafío cualquiera de vosotros en intentar durante al menos 10 días, para poder percibir los resultados, y poder luego agradecerme:).

Gracias por leerme. Tbc.

¿Dónde empiezo?

Como todo inicio que se respete… “Hacía tiempo que quería empezar este blog.” Ya he tenido varios en el pasado y sigo teniendo uno de cocina que me apasiona mucho.

Pero este que voy a escribir ahora no es un simple blog donde volcar mis remotos pensamientos o mis opiniones sobre ciertas temáticas. Este va a ser un proyecto, un experimento, un nuevo inicio.

Quiero intentar ser minimalista.

No, no voy a convertirme en un mueble o una pintura vegana, si eso puede existir. No.

Lo que quiero es comenzar un recorrido que me lleve a quitarme de encima cosas que no necesito, cosas que me atan y me poseen. Quiero más tiempo para mi y para mis pulsiones cognoscitivas. Quiero dejar menos huellas posibles en el ambiente en el que vivo y muchas más en la memoria de la gente que me rodea. Aspiro a un retorno a la simplicidad y a lo integral, en todo tipo de relaciones: entre Seres Vivos, con la Naturaleza y con la Comida.

Muchos diréis: 3 de enero, empieza un nuevo año, los nuevos propósitos flotan por la cabeza, ganas de cambiarte a ti mismo y al mundo. Déjà vu. Nada nuevo.

Es posible, pero me estoy dando una oportunidad, eso sí, Sin Pájaros en la Cabeza.

Sino ahora, ¿cuando?

Gracias por leerme.